Cinco estudiantes de IV Medio cuentan cómo ha sido su experiencia de vivir este año sin clases presenciales y estudiando desde la casa. Hablan de sus planes y la alegría que les produjo el reencontrarse.

 

Este ha sido para todos, un año particularmente complejo. La pandemia del Covid19 ha modificado la rutina y hasta la vida de muchas personas, incluida nuestra comunidad. Por ello, quisimos conversar con estudiantes de IV Medio, para saber cómo han enfrentado este 2020, cuáles han sido sus mayores temores y cómo visualizan los tiempos que vienen. Porque para ellos, este último año que estarán en el Epullay, será recordado como uno muy especial. Juan Pablo Salinas, Antonia Vallette, Matías Labbé, Rafaela Cortes y Felipe Becerra, nos cuentan cómo ha sido este año para ellos.

 

– ¿En qué curso llegaste al Epullay? 

Matías Labbé: Llegué al Epullay a 1º Básico en el 2009, venía del colegio Mayor.

Felipe Becerra: Llegué a Nido, el 2004.

Antonia Vallette: Entré al Epullay en 1º básico, pero sólo estuve un año porque con mi familia nos fuimos a vivir al sur. Vivimos en Pucón y Temuco. Cuando regresamos a Santiago volví a un colegio tradicional y después volví en II Medio al Epullay y tuve la suerte de llegar al mismo curso.

Rafaela Cortés: Llegué al Epullay el 2006, tenía tres años y entré a Casa de los Niños, recién el colegio se había trasladado de Peñalolén, yo era de las más chicas de mi curso.

Juan Pablo Salinas: Llegué a 4º básico, al Taller 2


– Ya terminando el año, ¿qué rescatarías de este 2020? 

Matías Labbé: Este 2020 fue completamente distinto a lo que esperaba. Yo imaginaba un IV Medio con los cabros en el colegio, disfrutando todo de manera presencial. Pero nos tocó un año distinto y eso rescataría, lo distinto que fue. Al menos a mi me sirvió para estar más tiempo con mi familia, aunque no lo parezca, pude hablar con mucha más gente, de hecho, me sirvió para abrirme a gente con la que no hablaba mucho, fue un poco descubrir nuevas formas de comunicación y aprender más a disfrutar los momentos presenciales. Al  no estar tanto tiempo con tus cercanos, con tus seres queridos, volver a estar con ellos se aprovecha mucho más. Fue un año distinto, pero dejó enseñanzas.

Antonia Vallette: Este año ha sido complejo para todos y todas, creo que lo que más me impactó es la fuerza que tiene la gente para levantarse y seguir adelante. Con la pandemia y ya desde el estallido social se han expresado nuestras falencias como sociedad, se han mostrado crudamente. Y aún así la gente ha podido ponerse de pie y seguir adelante. Mucha gente que no ha tenido qué comer, no ha tenido pega y siguen adelante. Lo mismo se traslada a las familias cercanas. Siempre existen problemas familiares y el encierro lo ha agrandado más, pero aun así seguimos adelante y le damos sin parar. Las situaciones complejas nos muestran que tenemos fuerza. Lo vemos dentro del colegio, con los profesores que se han motivado, que nos ayudan, aun haciéndole clases a una pantalla con cámaras apagadas, creo que se ha mostrado fuerza de todos lados: de los que se quedaron sin pega, de los profesores, de los alumnos, de las familias, de la sociedad.
Felipe Becerra: Rescataría del 2020 más que nada como un año de mucho aprendizaje, de mucha reflexión personal. La cuarentena creo que a todos nos ayudó un poco a valorar las cosas que uno tiene, así que yo rescataría ese tiempo que se pudo dar y que al menos a mi me sirvió harto. Y obviamente rescatar el trabajo de los profesores al hacer todo un esfuerzo por enseñar vía online.

Juan Pablo Salinas: Que ha sido un año muy productivo, en términos académicos y personales. Y otra cosa que puedo rescatar es que hemos podido seguir nuestras clases con tanta normalidad y ya, al final, tener un año casi normal.

Rafaela Cortés: Centrándome un poco más mi generación que nos ha tocado bien duro, rescataría la motivación y las ganas de terminar un buen año, a pesar de que hubo altos y bajos, fue un año muy loco. Ahora que estamos en los últimos días, rescataría esa motivación de hacer lo posible para poder terminar de mejor manera IV Medio. Y para ello la unión fue fundamental, a pesar de que hubo momentos durante el año en que todos estábamos súper bajoneados, la pandemia afectaba la salud mental de todos, pienso que la unión entre nosotros como generación ayudó, porque todos estábamos pasando por lo mismo.

 – ¿Lo ves como un año perdido o te aportó algo positivo?

Antonia Vallette: No lo he visto como un año perdido. A mí me aportó muchas cosas y si bien no fue un año de llenarse la cabeza con conocimientos, de aprender muchas materias, de muchas pruebas y trabajos, de estudiar para la PSU como debería haber sido en un año común y corriente, en mi caso, aprendí muchas cosas. Siempre me ha motivado lo social, el voluntariado. Y este año desde hace un tiempo con mi familia nos organizamos y vamos a apoyar a las ollas comunes, juntamos dos almuerzos semanales y dos desayunos, hemos hecho varias campañas de acción social, hay una población a la que vamos siempre, y he descubierto que es lo que a mi me gusta. Y he logrado desenvolverme en ese espacio gracias al contexto en el que estamos viviendo. Me ha ayudado el salir del espacio en el que uno está acostumbrado, ver un poco más allá, cruzar la vereda. Algo que siempre tuve presente hoy lo he podido poner en práctica, yendo, ayudando.

Felipe Becerra: A todos nos aportó un poco la cuarentena, no lo veo como un año perdido, lo veo como un año distinto, un año en el que cada uno pudo hacer sus cosas por su parte, de manera más autónoma, pero también hubo mucha disposición del colegio, de los profesores, de la enseñanza que se hizo, del trabajo, con los distintos recursos que tenía cada uno. Porque no todos podíamos tener computadores, no todos teníamos el mismo internet, hubo que adaptarse a eso. Entonces creo que no es un año perdido, creo que nadie lo ve como un año perdido porque de todo siempre se puede rescatar algo y de todo siempre hay algo bueno. Y sí, me aportó muchas cosas positivas como reflexión, como valorar a mis amigos, me hice más amigo de algunos.

Rafaela Cortés: Vi esta pregunta creo que en una historia de Instagram y en un comienzo pensé ‘un año totalmente perdido’, pero me pongo a pensar y creo que fuimos una generación elegida. Algo del destino quiso que tuviéramos el IV Medio en la casa, por muy triste que sea creo que esto nos va a traer aprendizajes muy grandes para el futuro. Y viendo algo positivo, nos entregó una reflexión personal, un autoconocimiento gigante al estar tanto tiempo solos en la casa. Y aunque fue agotador estar conectados todo el tiempo desde el computador, eso nos dio un espacio para reflexionar, ver lo que nos gusta, qué cosas nos molestan. Aunque fue un año algo oscuro, igual siempre se puede ver la luz.
Matias Labbé:
Fue un año distinto, pero no perdido, para nada. Creo que me aportó nuevas formas de ver el mundo, me hizo descubrir otras formas de comunicarme con la gente, adaptarme al cambio y esperar a que viniera algo mejor. Obviamente comunicarse vía online es todo un desafío y ese tipo de habilidades no las tenías y las tuve que aprender. Me aportó el aprovechar todo a full, desde valorar más el ver y hablar con mis amigos y amigas, hasta el salir a caminar. Siempre me ha gustado y creo que ahora lo aprovecho aún más. Pude hacer muchas cosas que no imaginé, como en las recientes alianzas del aniversario, donde fui toqui de mi alianza y jamás me lo imaginé siéndolo, menos en un contexto donde todo era online, pero al final pude y fue bueno. Me sentí bien, pese al contexto en el que estábamos.

Juan Pablo Salinas: No lo veo como un año perdido, ha sido un año muy productivo que me aportó en muchos ámbitos: me podía encontrar con mí mismo, me podía acercar con mi familia, me he podido dedicar al estudio, que al final es lo que a mí me importa mucho.

– ¿Qué ha sido lo más difícil para ti de este año?

Matías Labbé: Hubo varios momentos difíciles, pero lo más complejo fue no ver a los cabros y cabras de manera presencial, sino solo comunicación vía online. Con los amigos más cercanos es fácil, pero en las líneas de las mañanas, no todos siempre se conectaban. La comunicación entre todos ha sido de lo más difícil. Y para mí, ha sido no ver de manera presencial durante tanto tiempo a los amigos y amigas. A la carga académica uno se adapta, a la familia la vez todos los días, pero a los amigos y amigas sí se les extrañaba, eso fue lo más difícil.

Felipe Becerra: Lo más difícil de este año ha sido acostumbrarme al encierro, a las clases online, fue complejo al principio. Creo que en general ha sido bastante complejo y difícil para mí este año, el encierro, no poder salir, en algún momento estaba muy ansioso por salir que hasta me puse mal, creo que tuve varias caídas de ánimo, emocionales. En lo personal, el encierro ha sido lo peor, no poder ver a mis amigos y no poder salir fue duro.

Rafaela Cortés: No ver a mis compañeros, ahora que estamos en las últimas semanas,  intentando hacer la mayor cantidad de actividades juntos, porque perdimos varias experiencias que en el colegio eran inolvidables como las fondas, el día del alumno…Nosotros como generación nos conocemos desde muy pequeños, por lo que haber perdido esos últimos momentos que desde chicos soñábamos, fue lo más difícil.
Antonia Vallette: Ha sido un año con millones de cosas difíciles, primero para mí el perder mi último año de colegio fue importante. Me gusta mucho el ambiente que hay en el colegio, con mis amigos la paso muy bien, las actividades que se hacen, el método de educación; yo lo disfruto mucho y me gusta el lugar donde voy a estudiar. Y perder ese último año que tanto esperábamos que tanto decíamos IV medio la última alianza, los últimos bailes, la última fonda, el último día del alumno… y ver que todo eso eso se perdió para mi fue súper triste. Jamás pensé que se iban a perder estos meses, ni siquiera al inicio de la pandemia, pensé que iba a ser un rato y después íbamos a poder retomar todo, pero no no fue así.

Para mí fue súper complicado adaptarme a la modalidad online, a que no iba a ver más a mis amigos, quería poder compartir más con ellos y sólo podía verlos a través de una pantalla. Ahora nos estamos reencontrando de a poquito pero no es como lo esperábamos, no es el IV Medio del que uno hablaba tanto, pero no por eso es malo.

Juan Pablo Salinas: Bueno no ha sido un año normal, han cambiado muchas cosas, se percibieron varias diferencias. Mi curso era una un curso súper unido, siempre estábamos abrazándonos, haciendo cosas juntos, eso sí es algo muy diferente este año y algo que extraño mucho. El contacto con mi curso y el contacto con mis amigos, las personas que quiero en el colegio.

– ¿Qué no pudiste hacer este año y qué hubieras deseado hacer en un año escolar normal?

Felipe Becerra: Muchas cosas como las fondas, las alianzas, el día del alumno, como todas las cosas que al final son lo último de todo. Porque este es mi último año y son cosas súper significativas. Creo que esas cosas me hubieran gustado obviamente haber hecho cada una de ellas, porque era la última alianza, la última fonda, las últimas actividades de todo.

Matías Labbé: Todas las actividades del colegio presenciales, como las fondas, el día del estudiante, los paseos, las clases mismas, que yo creo que no las aprovechaba tanto pero se extrañaron. Los carretes del colegio también, en general todas las actividades extraprogramáticas que se hubieran hecho siendo un año escolar normal. Aunque igual pude hacer cosas este año, ahora que se dieron las alianzas tuve la oportunidad de ser toqui y estar bien metido en eso. Igual pude participar, las alianzas estuvieron entretenidas, pudimos hacer hartas cosas.

Antonia Vallette: Lo que más me hubiera gustado hacer y que no se pudo este año son las actividades que tenemos como las fondas o el baile del día del alumno, creo que son instancias maravillosas que se dan en los cursos, de organización y de planearlas, de juntarnos en las tardes. Y para mí esas actividades eran geniales y haberlas perdido también fue súper triste, todas las actividades que cuando uno era más chica daban vergüenza, subirse a un escenario, bailar, me hubiera encantado poder hacerlo este último año.
Juan Pablo Salinas: Creo que para IV Medio todos teníamos expectativas, lo que queríamos hacer con nuestros amigos, a fin de año, ir a la playa, muchos panoramas. Teníamos muchos carretes en mente y eso claro lo hubiéramos hecho un año escolar normal.

Rafaela Cortés: Muchas cosas, definitivamente el día del alumno y las fondas, recorrer por última vez los pasillos con todos los compañeros. También fortalecer la unión con los otros cursos. Las alianzas afortunadamente pudimos hacerlas y se unió un poco más el IV con el resto de las generaciones, pero antes de eso nada ni una comunicación. Y a pesar de que con III Medio teníamos clases juntos, muchas veces alguno no prendía la cámara del computador, no pudimos fortalecer ese lazo que siempre se tenía.


– ¿Fue muy complejo adaptarse al teletrabajo, sentiste el apoyo de los profesores?

Matías Labbé:
Al inicio sí sentía mucha carga del teletrabajo, carga académica distinta a la que teníamos en el modo presencial. Sentí que era más y muchos compañeros y compañeras comparten mi idea, pero tuvimos el apoyo de los profesores, ellos y ellas estuvieron ahí todo el rato para nosotros. Y se fue trabajando de a poco, acordando cosas en caso de que alguien estuviera muy colapsado, bajando la carga. Al inicio fue complejo porque todos nos estábamos adaptando: profesores, estudiantes y también los apoderados en las casas. Pero al par de meses la mayoría nos adaptamos súper bien. Los profes del colegio son bacanes y son muy secos en todo aspecto, así que estuvieron apañando siempre en lo que necesitáramos.

Felipe Becerra: Creo que los profesores fueron claves, muy claves, valoro mucho todo el trabajo que ellos hacen y sé que es de mucho esfuerzo también. No es fácil planear un calendario con actividades, con trabajos nuevos, porque es planificado mucho antes. Y más el trabajo del profesor jefe que mi caso es José Manuel Cartes. Nos estuvo apoyando en todas las líneas, hacía los calendarios, nos mostraba qué teníamos, yo 100% conforme con el trabajo de los profesores y el apoyo que se nos dio a cada uno.
Antonia Vallete: No fue tan difícil adaptarme en el sentido académico, siempre he tenido buenos hábitos de estudios, no me cuesta concentrarme, soy bien estructurada en ese sentido. En un inicio me adapté rápido pero sí después la motivación fue decayendo, rendía menos, no tenía ganas de trabajar, tenía problemas para entregar las cosas a tiempo y en eso creo que los profes fueron fundamentales. Siempre entendieron cuando uno estaba complicado o necesitaba ayuda, hubo disposición, aunque haya sido desde lejos que es aun más difícil. Pero siempre estuvieron ahí, a veces fuera de los horarios, aunque fuera tarde; te respondían.

Rafaela Cortés: Sentí totalmente el apoyo de los profesores en todo momento. Fueron súper comprensivos, se dio el espacio para comunicarnos, para plantear nuestras inquietudes, todo era muy nuevo. Al comienzo estaba super motivada, porque no pensé que iba a durar tanto, hacía tres trabajos por día, pero después se puso más difícil. Lo más complejo fue la salud mental cuando llevábamos meses encerrados, no ver a los compañeros y estar pegada a la pantalla fue duro.

Juan Pablo Salinas: En mi caso no fue muy complejo, siento que la educación Montessori me ayuda a ser más autónomo y los profesores nos han apoyado muchísimo. En el caso de los IV Medios han estado muy presentes, aprecio mucho el compromiso de todos los profesores.
 

– Aun no está claro cómo será el próximo año, ¿Qué le dirías a tus compañeros de cursos menores?


Felipe Becerra:
A todos les diría que aprovechen lo que tienen porque, no se sabe qué puede pasar y a nosotros nos tocó, tuvimos la mala suerte que nos tocó este último año distinto, con actividades del colegio sin colegio. Aprovechen al máximo lo que tienen que es la infraestructura de este lindo colegio, que aprovechen al máximo a sus amigos, las instancias que tendrán de poder compartir las cosas simples pero que se valoran cuando no están. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Matías Labbé: Les diría que pese a lo que suceda, aprovechen. Aprovechen como sea lo que se les venga, como sea el año que se viene, como sean las clases que se vienen que las aprovechen. Les transmitiría a las próximas generaciones que vengan preparados para lo que sea. Porque como ya nos dimos cuenta, todo puede cambiar de un segundo otro así que vengan abiertos a lo que les depare el tiempo y al final de todo se puede sacar algo bueno. Que vengan dispuestos y aprovechen a full.

Antonia Vallette: A los más chicos que están pasando a Media o en sus inicios les diría que aprovechen al máximo su estadía por el colegio. La etapa de Media es maravillosa, y hay que disfrutarla al máximo. Uno solía decir qué lata ir al colegio, no quiero ir a clases, y después uno escucha a los de IV Medio que no quieren irse, que les alarguen otro año. Creo que hay que disfrutar todo lo que puedan hacer, y aunque les de vergüenza, háganlo. Si quieren participar en algo y les da miedo o no están seguros, dénles no más. Disfruten al máximo, bailen en todos los bailes, participen en todas las alianzas, hagan todo lo que puedan para que cuando ya estén grandes, no se arrepientan de no haber hecho algo.

Y para los de III Medio y que el próximo año pasan a IV y no se sabe qué va a pasar, aprovechen también de disfrutar lo que más puedan pero no se preocupen si es que, por ejemplo, la primera parte del año todavía es online. Creo que a nosotros nos tenía muy preocupados pasarlo virtual y fue complicado pensar en los ritos habituales, la licenciatura, fue difícil pensarlo online y a los de III Medio les puede dar esa misma inseguridad porque estamos en un período incierto, no sabemos qué va a pasar. Pero no se preocupen, si están las ganas, la disposición, la ayuda del colegio, de las familias, de los compañeros, todo puede salir maravilloso. Nosotros íbamos a tener una graduación por Zoom, pero con ganas y motivación se han hecho cosas preciosas que nos van a marcar para siempre. Si las ganas están y la motivación, tendrán un año increíble, disfrútenlo.

Rafaela Cortés: Sé que la incertidumbre es muy difícil y me acuerdo que en un comienzo pensé que el encierro iba a durar dos semanas máximo. Después cuando las cosas empeoraron fue súper complicado, pero hay que ser optimista y eso mismo le decía a mis propios compañeros. El ser optimista me ayudó mucho a salir adelante este año.
Yo recomendaría participar harto en las actividades que el colegio tiene y organiza, yo este año participé en todo lo que pude, debo haber sido de las pocas jaja, todas esas instancias finalmente te hacen vivir buenos recuerdos que no se olvidan.

– ¿Qué echarás de menos del colegio?  

Juan Pablo Salinas:
Muchas cosas, la infraestructura del colegio, las áreas verdes y jardines, la pista, todas esas cosas que otros no tienen. A los profesores los voy a echar mucho de menos porque se preocupan mucho nosotros y eso es algo que aprecio y bueno también voy a extrañar a mis compañeros, han sido una parte fundamental de mi formación. A la Pao, a los auxiliares, a cada persona dentro del Epullay.

Felipe Becerra: Muchas pero muchas cosas. Yo estoy desde el 2004 desde Nido, es toda mi vida literalmente. Pasé por todos los cursos, por muchísimas facetas, entonces voy a echar de menos todo, todo, desde la infraestructura, desde los deportes hasta los profesores, mis amigos más chicos, mis propios amigos de mi generación, todo.
Rafaela Cortés: Uy, muchas cosas. Quizás es más fácil decir qué no echaré de menos. Como llegué muy chica, he vivido tanto en el Epullay, tantas amistades, he tenido tantos profesores, experiencias que no podría graficarlas en una. Son muchas cosas, la misma metodología, los recreos, las alianzas, las fondas, el día del alumno, las jornadas de reflexión, el PAM, las jornadas vocacionales, la semana laboral, los campamentos en Picarquín cuando éramos más chicos, todo, muchos momentos.

Antonia Vallette: Muchas cosas. Pasé por varios colegios y creo que la educación Montessori es bacán. No todos tienen la suerte de poder experimentarla, y es algo maravilloso que te enseña de una manera diferente a la que estamos acostumbrados a aprender. Para mí es más efectiva, te hace más humano, no te mete materias a la fuerza en la cabeza, creo que echaré de menos ese tipo de enseñanza. Echaré de menos las relaciones humanas, el contacto con las otras personas que se genera en un colegio así como el nuestro creo que es muy diferente lo que se da en otros colegios. En otras partes es muy diferente la relación que mantiene con el resto de personas  con mis compañeros, con mis profes, con los auxiliares, con dirección creo que el vínculo que se genera es súper diferente. La confianza que se genera como el tratar de tú a los profe, ese ambiente rico que se genera como de protección en el que siempre hay alguien dispuesto a ayudarte.   
Matías Labbé:
Yo creo todo un poco y a todo me refiero a las clases como tal con los profesores que siempre son muy dinámicas, con mucha actividades muy entretenidas, la actividades extracurriculares también como las alianzas, las fondas, los paseos, así como todos los proyectos interdisciplinarios. Y ver a mis compañeros y compañeras diariamente porque obviamente nos vamos a seguir viendo y a lo mejor es que nos vamos a seguir juntando harto con algunos, pero no es lo mismo del colegio todos los días. Sí creo que extrañaré de todo un poco, pero no de una manera triste sino de una manera bonita y feliz, porque me llevo los mejores recuerdos del Epullay.


– ¿Cómo fue la experiencia de volver unas semanas de manera presencial?

Matías Labbé: En verdad fue bacán, fue muy lindo poder ver a casi toda la generación junta, y más encima con el colegio solo para nosotros, había visto a muchos, pero por separado y fuera del colegio, entonces volver a verlos a todos con uniforme y todos compartiendo el espacio del colegio, fue como un segundo primer día. Nuestro último primer día pero fue como un segundo primer día de clases. Y una experiencia el andar con mascarilla y la distancia social, es bacán y a la mayoría nos pareció super lindo y lo poco que nos queda lo disfrutaremos completamente.

Felipe Becerra: Fue entretenido, fue como impactante, no sé, fue una sensación rara que no sentía hace tiempo, obviamente súper distinto volver de esta manera, con protocolos, con mascarillas, con distancia social, con muchas reglas, muchos requisitos y que uno tampoco como que le gusta respetar pero hay que hacerlo. Porque uno quiere verse con su amigo, quiere abrazar a sus compañeros que no veía hace mucho. Pero es una experiencia súper enriquecedora al final poder volver al colegio y salir. Es rico, una sensación bacán, poder decir terminé mi año en mi colegio, me rayaron la polera, me escribieron cosas lindas y me despidieron mis profesores, mi curso, me hicieron actividades bonitas, se valora mucho.

Antonia Vallette: Fue algo super emocionante, volver a ver el colegio después de tanto tiempo, entrar por el portón, caminar por el pasillo, volver al lugar al que uno antes no le tomaba tanta importancia porque era habitual e iba todos los días…y verlo ahora es algo súper impactante. Fijarse en cada cosa, mirar los arbolitos, los jardines, darte cuenta de lo bonito que es, es una situación super linda, como de reencuentro. Y ver a mis compañeros, fue una cuestión maravillosa después de tanto tiempo, ver a mis profes, reírse, saber que están al lado, es una sensación completamente distinta a reírse por Zoom o a estar mirando una pantalla, fue maravilloso y lo disfruté mucho. A pesar de las mascarillas, de la distancia, del alcohol gel, de no poder tocarse, vale absolutamente la pena. Era algo que nos hacía falta, es impresionante cómo hacía falta estar ahí, es invaluable y emocionante.