El grupo de Nido es, en cuanto a edad, el más pequeño de todos los estudiantes del colegio Epullay. Son niños y niñas de entre 1 año y medio meses a tres años. A esa edad los peques son muy concretos, por ello se debe aterrizar mucho una idea y no es tan simple transmitir un mensaje como el que se persigue en Semana Santa, por ejemplo. Teniendo esto presente es que las guías realizaron una actividad para dejar un mensaje que fuera significativo, pero a la vez, concreto.

“Lo que hicimos el Jueves Santo fue transmitirles a los niños, a modo de cuento, que hace muchos años atrás vino una persona que se llamaba Jesús a vivir entre nosotros y que esta persona fue muy importante, porque nos dejó un mensaje para todos. Y que ese era un mensaje de mucho amor”, explica la guía de Nido, Lorena Castillo.

Para poder aterrizar aun más esta idea las guías de Nido propusieron hacer “un acto de amor” hacia las familias de los pequeños. Para ello, pidieron buscar en cada casa una plantita, la que iban a cuidar con cariño. “La íbamos a limpiar, sacarle la tierra, haciendo énfasis en que cada hoja la tomaríamos con cuidado, con dedicación, pasaríamos un algodón con agua suavemente en cada una de esas hojas”, explica Lorena.

Las guías también tenían sus propias plantitas en la cámara e iban haciendo la acción de limpiar cada una de las hojas, como un acto de amor, de entrega, como un cariño que querían hacer a sus familias.

Esta actividad fue ideada y dirigida a los niños y niñas de Nido, pensando en la edad de ellos. Porque en los otros cursos de Casa de Niños son más grandes, de tres, cuatro y cinco años, las diferencias son bastante importantes en cuanto a desarrollo.

Hicieron un acto de cariño y de amor concreto hacia quienes más quieren, a quienes viven con ellos en el hogar.

“Tuvimos una muy bonita recepción, por la edad de los niños ellos no están solo en las conexiones, siempre los acompañan adultos, ya sea la mamá, el papá, la abuelita y entre todos fuimos desarrollando esta actividad. Y los adultos que acompañaban, ayudaban y después continuaron con ese trabajo. Participaron todos los niños y niñas que se conectaron ese día”, finaliza la guía de Nido.