A un año de la partida de Tomás Echeverría Hidalgo, sus compañeros y la comunidad del colegio Epullay, queremos recordarlo: con su constante alegría, sus ganas incesantes de sonreírle a la vida y la inocencia con la que tantas veces nos hizo reír. Porque a Tomás no lo olvidaremos nunca, hoy le rendimos un sincero homenaje en el árbol que lleva su nombre y lo honra día a día en nuestros jardines.

¡Siempre estarás con nosotros, Tomás!

Camila Hirmas, compañera de Tomás, quiso compartir con todos estas reflexiones:
Con tan solo el hecho de recorrer el colegio, se reviven recuerdos que nos han marcado, tanto buenos como malos, pero se siente una esencia y energía peculiar en todo pasillo, patio y salón, que trae a la mente un caminar relajado con miles de llaveros en la cintura, unas zapatillas deportivas, un abrazo apretado y unas manitos heladas, historias tan repetitivas pero tan únicas, y veo a nuestro querido Tomi con su clásica chaqueta de invierno, primavera, verano y otoño, no importaban los grados, y su nunca ausente sonrisa y sus paletas con tanta historia, un pelito crespo y una cara de hipnotizado cuando se quedaba pensando en clases, el sonido de su música ranchera cuando había un silencio en el salón, o su repentina felicidad que nunca le faltaba. Hacen falta esas historias tan repetitivas, espontáneas y chistosas cuando le sucedía algo. Quizás de alguna u otra forma, nos seguimos topando en los pasillos“.